Diálogos conmigo misma: Gratitud

Pensando en los [email protected] que ya no lo son… ‪personas con las que la historia simplemente se terminó, puertas que se cerraron sin avisar, oportunidades que “nos perdimos”, decisiones que dolieron, cierres que nunca se dieron, o anécdotas de la vida que no nos gusta recordar, tal vez por nostalgia, por rencor o porque salimos con el corazón roto… Esto es lo que creo:

Si todavía nos duele o inquieta algo, aunque sea un poquito y aunque no entendamos por qué… aún hay un regalo sin recibir de ese “adiós”, alguna lección más que aprender de la situación. ‬

El reto, no ignorar o archivar el tema. Dedicarle nuestra atención para reconciliar la confusión con la realidad. Para poder soltar el pasado y vivir conscientemente en el presente.

Dar gracias y soltar. Darnos el regalo del perdón.

Te deseo paz y una mente clara, flexible y relajada. La claridad trae amabilidad… contigo mismo para empezar.

Los recuerdos pueden dolernos, eso nos hace humanos. No se trata de evitar el dolor a toda costa… se trata de no dedicarnos a sufrir. Que duela es natural, pero que ya no nos haga daño.

Doy gracias por las experiencias y personas que han formado, y hoy forman mi presente. Me gusta de dónde vengo, a dónde voy, dónde estoy y quién soy.

Liderazgo: atreverse a asumir el rol a pesar de nuestras imperfecciones

Encontré una imagen que hablaba de las características de un buen líder. Parecía hablar de un tipo de persona, muy difícil de encontrar. Alguien que hubiera trascendido todos los obstáculos personales. Entonces pensé “este que se trata de vivir siempre en el presente, por ejemplo, no lo vivo al 100%… tampoco el de actuar siempre con amor, porque a veces me enojo (y mucho)… o este, el de creer siempre en la humanidad, para que mentir, a veces hay gente a la que le pierdo la fe…”.

¿Eso significa que si no tengo las características el 100% del tiempo, no soy un buen líder?

Personalmente, creo que donde no hay amplitud para la imperfección humana, no hay espacio para el crecimiento. No la podemos exigir, ni la podemos garantizar.

Un buen líder para mi, es alguien que efectivamente hace su mejor esfuerzo por vivir estas características— y que aunque caiga eventualmente, siempre se levanta. El tema no es ser un líder perfecto, es atreverse a asumir el rol a pesar de nuestras imperfecciones. Y en el proceso dejarnos pulir, formar y fortalecer.

1. Valentía
2. Pasión
3. Integridad
4. Fuerza Emocional
5. Vivir en el presente
6. Lenguaje poderoso
7. Tener fe
8. No definirse por las circunstancias
9. Creer en la humanidad
10. Sostenidos por el amor

A esta lista yo le agregaría varias otras destrezas importantes:

– Saber RECIBIR ayuda
– Elegir ser amable y valiente al mismo tiempo, eso si que es una destreza (working on it)
– Complementario del anterior, elegir ser valiente sobre mantenerse cómodo
– Permitirse llorar
– Permitirse equivocarse
– Permitirse ser vulnerable
– Permitirse no saber siempre qué hacer, qué decir, qué sentir
– Poner límites claros
– Dejar ir y perdonar
– Saber estar solo
– Saber hacer nada
– Saber meditar

Lo que si puedo aseverar es que cualquier persona que busque con tenacidad a su líder interno lo encontrará. No hay verdadero liderazgo de equipos sin liderazgo personal.

Hay líderes cuyo potencial está en encontrar a su tribu. ¿Tú, ya encontraste a la tuya?

No siempre estoy feliz

No siempre estoy feliz. A veces lloro y me enojo. A veces dudo y me cuestiono todo. Pero siempre mantengo la mente abierta y el corazón dispuesto para abrazar la vida y sonreír, a pesar de todo. Tengo el don del optimismo, de creer en milagros y de ver lo bueno de la gente, lo vulnerable, lo rescatable. No me gusta guardar rencores, ocupan mucho espacio en el alma. Prefiero soñar despierta que estar dormida en la realidad. Creo que los seres humanos somos capaces de maravillosas y valientes acciones… si tan solo alguien nos lo recuerda a diario. Ese es mi modesto plan para mis hijos: mostrarles de lo que son capaces, aunque toda una cultura diga “para qué cambiar las cosas, si siempre se han hecho así”.

No siempre estoy feliz. Pero siempre sé que #feliz es mi etiqueta original. Solo necesito recordarlo a diario. Esa es mi tarea diaria. Recordar………………..

Diálogos conmigo misma, MQ 2019

WWJD (What would Jesus do?)

“¿Qué haría Jesús en esta situación?”

Una gran pregunta para la cual no siempre tengo una respuesta. Francamente, no la tengo… simplemente intento mantener una mente abierta y un corazón dispuesto a escuchar.

Últimamente, cada vez que tengo miedo, me enojo, siento envidia… o culpa, dudo, creo que todo está mal o que el mundo necesita un reset, que nada funciona, que no soy suficiente, que todo es muy complicado, que alguien la tiene contra mi, que la gente actúa de mala voluntad, que la vida es injusta,… en fin, cada vez que me escucho sin fuerzas, sin dirección y sin poder… jugando a la víctima… recuerdo que yo soy anfitriona de Dios en esta vida, esta existencia.

Así que, aunque no tenga la respuesta inmediatamente, hago estas preguntas: ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Qué haría Jesús en esta situación?

No tengo una respuesta verbal casi nunca. La respuesta viene en forma de paz, de silencio. Un vacío lleno de desapego por hacer algo en particular, y lleno de la capacidad de confiar en que cuando necesite saber lo que tengo que hacer, lo sabré.

Jesús siempre supo quién era y de dónde venía su poder. Nosotros nacimos habiendo olvidado eso. Pero tenemos toda la vida para recordar de dónde viene nuestro poder… y de dónde no viene.

Nuestro poder viene de adentro, de estar en comunión constante con la única fuente verdaderamente creativa que existe en el Universo: El Amor.

La única constante

mariela quintero

La única gran y verdadera constante en tu vida no son tus hijos, tu pareja o tu familia nuclear.

Obviamente tampoco lo son el trabajo o los amigos. No digo esto de manera peyorativa. Lo digo precisamente por todo lo contrario. Todos esos nexos son importantes y estarán en nuestra vida mientras los apreciemos y nutramos.  Somos como árboles, que echamos raíz y extendemos nuestras ramas para entrelazarnos con otras vidas. Muchos de esos nexos se han de disolver o transformar con el pasar de los años… Simplemente, hay hojas del árbol que se irán cayendo, cambiando su color o dando paso a nuevas hojas.

La única y verdadera constante en tu vida eres tú.

Quiero detenerme en la palabra “constante” y su definición. Me gustan las palabras. Así que les busco tantas aristas y dimensiones como pueda, porque pienso que mientras más profundice en ellas, mejor puedo comunicarme conmigo misma. Me gusta formarme mis propios significados.

Que tiene constancia o voluntad firme y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla. Que no se interrumpe y persiste en el estado en que se encuentra, sin variar su intensidad.
Como dice Aristóteles “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito”. Los seres humanos tenemos muchos buenos hábitos y otros no tanto.  Los hábitos no son casuales, provienen de la constancia de hacer algo repetidamente y de cierta manera.  Los hábitos que amplifican nuestra vida, que nos permiten formar buenas relaciones, generar dinero y gozar de buena salud muy posiblemente tienen su origen en la autoestima, la flexibilidad, la compasión, el perdón, el sentido del humor y el no tomarnos las cosas de manera tan personal.  Por otro lado, los hábitos que limitan nuestra vida, que nos mantienen ocultos, pobres, cansados o enfermos se originan — entre muchos otros —  del perfeccionismo, el miedo, la procrastinación, los juicios, la falta de perdón y el que nos importe mucho lo que los demás opinen.
Si tú eres la única y verdadera constante en tu vida… ¿Qué hábitos quieres tener? ¿Qué hábitos vas a cultivar? Si somos lo que hacemos (pensamos, decimos, sentimos, dejamos de hacer, etc) cada día… de manera no interrumpida… ¿Hacia dónde va nuestra vida?
¿Te gustaría pasar el resto de tu vida contigo mismo tal como eres hoy? Si la respuesta es Si, sigue haciendo lo que sea que estás haciendo. Si la respuesta es un “No sé” o un “No”, observa tus hábitos (que se originan de lo que crees de tí mismo y del mundo a tu alrededor) y haz lo que haya qué hacer para cambiarlos y dirigirlos por un rumbo que te guste más. Si nunca habías pensado en esta pregunta, es un excelente momento para crear tu playlist de los hábitos, actitudes y creencias que te gustaría te acompañen de manera constante en tu vida.
Lo bueno de ser tu propia constante es que tú tienes todo el poder de elegir tus variables ¿Cuánto estás dispuesto a crecer y evolucionar cada día? La invitación es a ser una CONSTANTE DE CAMBIO.

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Nuevas definiciones para viejas palabras

Hay palabras que están cargadas de significados obsoletos. Esta es una propuesta para cambiarlas.

Piensa en esta imagen: Todas las decisiones que tomas lo haces por voluntad, tomando en cuenta lo feliz que eres y eso por lo que decides solo agrega a una felicidad que ya existe. Toda decisión apoya tu bienestar. Interactúas con otros con alegría y tolerancia; siempre en profundo respeto de tu integridad. Sirves al mundo por amor y no por obligación. Te amas a ti mismo de tal manera que solamente haces aquello que te da paz y bienestar… Tu mente, tu boca y tu actuar son una misma voz. — Al leer esto me siento bien… aunque una parte de mi se siente egoísta.

¿EGOÍSTA? pero si eso es “malo”. O así nos enseñaron. De lo que hablo es de cultivar un amor propio no visto y no enseñado. No nos enseñan a amarnos, sino a buscar y a expresar amor afuera de nosotros. Nos enseñan a dar, pero raras veces a recibir. Es más, al que es bueno para recibir le llamamos “ambicioso”… y he escuchado a más personas de las que me gustaría, justificándose y explicándome cómo su ambición es “buena”. ¿Quién dijo que pedir poco es noble y pedir mucho está mal visto? Nos enseñaron a sacrificarnos y que eso era amor. Nos enseñaron que el bueno se sacrifica, da mucho y pide poco, guarda silencio, es humilde, prudente, más digno de mérito… nunca le preguntaron al bueno si lo hacía queriendo o teniendo que…

Actuar desde la voluntad y la convicción de que a veces hay que hacer cosas incómodas para lograr un objetivo — y hacerlo con una sonrisa es un acto de amor propio. A veces nos toca hacer cosas que parecen difíciles y dolorosas, pero amorosas. La actitud con la cual las veamos y hagamos, definen si son o no un acto de amor para con nosotros, o las percibimos como una agresión.

Cada día es una decisión. Mantén tu balance e integridad aunque algunos lo confundan con egoísmo. Click To Tweet

Finalmente todo es una decisión. Desde por qué hacemos lo que hacemos. Hasta cómo nos apreciamos o no en cada acción. Percibimos las cosas de modo automático… hasta que decidimos cambiar la percepción voluntariamente porque un significado nuevo se hace necesario.

 

“Estoy haciendo esto porque me brinda bienestar, me ayuda a crecer y porque siendo una mejor versión de mí estoy sirviendo al mundo. A veces eso que hago no es cómodo, como perdonar a quien me ofende. Pero es bueno para mi. Me da paz. A veces eso que hago es decir NO a una persona que espera un SI. Porque reconozco que valoro mantener mi integridad primero que tener la aprobación pasajera de otra persona”.

 

Finalmente te propongo una nueva definición de “egoísmo”: Hacer solo lo que te da paz y bienestar. Si eso significa dar tu tiempo a una causa, o compartir tu pan con el hambriento, ver cómo sonríe el amigo a quien consolaste, … si eso que para algunos es un sacrificio te hace feliz, te da paz y bienestar… sé egoísta. Porque cuando somos ese tipo de egoístas, el amor prevalece y el amor es la única verdad que hay.

Otras palabras que me gustaría redefinir:

Sacrificio: Acto voluntario, valiente y aparentemente incómodo que se hace desde la abundancia del corazón, para que otros estén bien.

Lealtad: Relación de honestidad y comunicación conmigo misma, en la cual tengo la capacidad de permanecer en mi propia integridad sin culpa y decir NO sin drama.

Matrimonio, Familia, Amistad y/o Maternidad: La mejor oportunidad de aprender a amar y amarme incondicionalmente, a sabiendas de que toda rosa tiene espinas, y eso no le quita su belleza. Espacio ilimitado para la creatividad, el perdón y aprender el arte de poner límites sanos.

Ambición: Convicción de la abundancia del universo y confianza en nuestra capacidad y derecho de recibirla.

Humildad: Ser capaces de vernos al espejo y reconocer la perfección con la que fuimos creados.

Prudencia: Pensar y editar antes de hablar o actuar.

Integridad: No robar, no mentir, no engañar, no abusar, no calumniar… empezando por mi.

¿Y a tí, qué palabra te gustaría redefinir para tener una percepción más sana, feliz y expansiva de su significado? Déjame tus comentarios.

Que todos sean ricos y famosos (no garantiza nada)

Espero que todos puedan volverse ricos y famosos y tener todo lo que soñaron, para que se den cuenta de que esa no es la respuesta. – Jim Carrey
Cada día estoy más de acuerdo con esta frase. Quisiera que más gente leyera el libro Conscious Capitalism y entendiera que el dinero no es el responsable de nada. Si yo quiero portarme bien lo hago con o sin dinero. Si tengo buen corazón, lo tengo con o sin dinero. Si quiero tener una empresa donde la integridad prevalezca, la tengo con o sin clientes. Cualquiera con sentido común, amor por el prójimo y consciencia de que al final no somos dueños de nada — sea un pequeño empresario que llega justo a la quincena u otro que tiene para dar a manos llenas — puede ser un capitalista consciente…
Capitalista consciente es el que quiere generar bienestar para si mismo y todas las partes involucradas. Quien solo quiere el dinero para si mismo a costillas del otro para empobrecerlo mientras él tiene más y más dinero, no es capitalista, es un idiota. Si un idiota en la calle me tira el carro, no tiene sentido recriminarle algo al carro, sino al idiota que lo maneja. Mismo sentido con el dinero. Hay un montón de idiotas allá afuera con y sin dinero. Escupirle al dinero por el mal uso que hacen algunos de el, no hace malo al dinero (solo es energía). El dinero no nos hace mejores, simplemente amplifica lo que ya somos. Click To Tweet Hagan sus cuentas. La gente saca a relucir sus verdaderos colores, con o sin dinero; a veces mal sin él, a veces peor con él…. También hay quienes sin un centavo brillan su generosidad e integridad, y luego la vida les da en abundancia y lo que tocan se multiplica para crear felicidad y posibilidades para sí mismo y los demás. Entonces no es cuestión de dinero, es cuestión de quién soy como ser humano. Las etiquetas están de más… si estás dispuesto a cambiar tus creencias sobre lo bueno y malo del dinero y del que lo tiene o no lo tiene.

750 palabras: Tráfico mental

Una verborrea sobre miedo, perfeccionismo y multitasking.

Te das cuenta de que los días pasan como en blanco y sin mucho propósito, cuando lo único que tienes que reportar es que hiciste un montón de cosas de las cuales te acuerdas de muy pocas y te sientes orgullosa de muchas menos. Puedo decir, en mi defensa (no que alguien además de mí esté acusándome) que tengo (la mayoría del tiempo) consciencia de que esto me sucede. Sin embargo, no pretendo usarlo de consuelo o justificación, simplemente parece que “pasa”. No me gusta, pero pasa…

Por ejemplo, el día de hoy vi a un vecino que estaba en su pick-up y me pregunté qué hacía a las 5 y pico de la tarde, cargando tubos de PVC a esa hora, notablemente apresurado, y pensé “qué hora más trágica para salir al tráfico… son las 5 y pico por Dios! a dónde va este hombre a meterse”. Llego a mi casa y adivinen qué hice yo: meterme a mi propio tráfico (excepto el mío es mental, lo que no puedo decir que sea realmente mejor o más liviano que el que se encuentra en la calle). El tráfico y el embudo que a veces construyo alrededor de un listado de cosas que necesito hacer pero que no tengo la menor gana de hacer.

El otro día escuché un webinar (me encantan los webinars) con Lewis Howes y Mel Robbins. Ella hablaba de la procrastinación, que en buen castellano significa dejar las cosas para “más tarde”… un tiempo y espacio tan relativos y etéreos como mi ánimo para terminar mi listado de pendientes. Decía que procrastinar o postponer no es un mal hábito o falta de organización, como la mayoría de gente piensa, sino producto del miedo. ¿Miedo? ¿De qué? Me pregunté yo… Y vaya si tuve respuestas de mi sabiduría interior. Digo sabiduría porque uno sabe cuando algo es cierto aunque no quiera aceptarlo. Si, miedo. Miedo del diálogo interior, del dolor de espalda que viene con la verborrea, de la desaprobación personal por estar haciendo algo que no quiero y para lo cual soy la mejor en hacer peor. Miedo de decirme cosas que van en detrimento de mi salud y paz mental, que alimentan al junky que llevo dentro que pide “un poco más, solo un poco más, solo esta vez”. Miedo a que esté cavando una zanja cada vez más profunda en mi cerebro que haga que cada pensamiento vaya por el mismo miserable camino una y otra vez, sobre lo pésima que soy para hacer lo que detesto hacer.

Y mientras escribo esto me doy cuenta de lo injusta que puedo ser conmigo misma, lo inútil que es hacer cosas que no me gustan pudiendo enfocarme en las que si me gustan… como escribir. Me doy risa. La espalda y los hombros ya no me duelen tanto, o al menos están más en el presente, dándose cuenta conmigo de que “el sufrimiento es necesario hasta que ya no es necesario”.

Escribir me da paz. Empecé con una página en blanco con la meta de escribir 750 palabras y ahora mismo voy por 520 palabras. Sin darme cuenta, hice dos terceras partes de lo que otros pensarían insoportable pero que a mi me fascina. Ahora puedo ver que haciendo esto no tengo miedo.

Quiero pensar que mi vecino y sus tubos de PVC representan para él, una fuente de inspiración y propósito, razón por la cual no le parece irracional (como a mí) irse a enfrentar al tráfico a las 5 y pico de la tarde. Yo aún tengo mis “tubos de PVC” escritos en mi hoja de papel, pendientes por terminar. Sin embargo, ya no parecen tan odiosos, ok talvez si,… pero el sentimiento de aburrimiento y falta de propósito en hacerlos logró que yo necesitara hacer una pausa y buscara una manera de canalizar ese miedo que me impedía verlos como lo que son: cosas que hay que hacer y salir dignamente de ellas, aunque no sean mis favoritas, para poder hacer lo que si me gusta.

Al final de eso se trata la vida: no nos sirven en el plato solo lo que nos gusta. A veces hay que “primero comerse el sapo” y superar el miedo a no hacerlo todo perfectamente (para mis colegas perfeccionistas) saliendo lo antes posible del asunto. Postponer la gratificación es un ejercicio para el carácter. Después de todo, parece que mis tubos de PVC si han resultado ser útiles. Hasta acá mis 750 palabras de hoy.

“Decálogo de Deseos” para Guatemala

Les comparto mi “Decálogo de Deseos” para mi país… Para que podamos hablar de verdadera independencia.

Guatemala DecálogoQuise hacer una “campaña” con tema de Independencia para Atomica Team y publicarla en la página… empecé a hacerla y me di cuenta que no era un tema publicitario el que quería hacer. También me di cuenta que no vale de mucho hacer una campaña publicitaria para una población que vive “on-off”, diciendo que ama al país pero que odia a su gente. Yo realmente ya no sé qué título profesional usar, porque publicista hace años que no soy. Lo digo con respeto por una profesión que me ha dado muchas satisfacciones, y también lecciones de vida de lo que quiero transformar. No basta decir del diente al labio que somos chapines, sin en la calle nos comportamos como los enemigos número uno de la nación. Mejor ser chapines en serio… no de campaña publicitaria.

DECÁLOGO DE DESEOS PARA #GUATEMALA Click To Tweet

1. Que busquemos servir en lugar de ser servidos
2. Que busquemos respetar en lugar de actuar como si fuéramos dueños de la finca
3. Que seamos íntegros en lugar de ser “más pilas que los demás”
4. Que hablemos la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad sin exagerarla
5. Que en lugar de quejarnos y criticar, ofrezcamos soluciones y respetemos a quienes tienen la iniciativa de hacer algo
6. Que aprendamos a desearle bien al prójimo y alegrarnos cuando le va bien a los demás
7. Que aprendamos a quedarnos callados cuando no sabemos algo, y con humildad escuchemos para aprender
8. Que juguemos limpio, y así de pronto nos va bien en el fútbol
9. Que tengamos el valor de cambiar las reglas del juego y evolucionar del tercermundismo
10. Que sepamos perdonar, olvidar qué es la envidia y recordar que todos somos parte del mismo país…

Y como un decálogo no es nada sin un décimo primer punto…

11. Que nos hagamos responsables de nosotros mismos, no esperando que venga alguien de afuera a salvarnos. Que nos reconozcamos a nosotros mismos como lo único que necesita Guatemala para trascender y construir el país que soñamos.

He dicho 🙂